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Liposucción
 Esta técnica quirúrgica, es una de las mejores con las que cuenta hoy la cirugía plástica. Se utiliza para retirar cúmulos anormales de grasa que deforman en forma importante la figura femenina, especialmente aquellos que se encuentran en caderas, abdomen, cintura, axilas, muslos y piernas. Se aspira la grasa excedente con máquinas de succión y cánulas diseñadas para cada caso a través de pequeñas incisiones.
Los resultados en general son excelentes cuando se hacen por manos expertas. A pesar de esto, la liposucción ha creado gran controversia en la actualidad, pues se conocen casos en los que han habido complicaciones importantes. Sin embargo, estas intervenciones se han efectuado por personas inexpertas, ni siquiera médicos certificados, en locales que no son adecuados para llevarlas a cabo. La liposucción debe realizarse siempre en un quirófano, equipado con toda la tecnología moderna, lo que en gran proporción minimiza los riesgos y evita las tan mencionadas complicaciones.
Cirugía nasal
 Los procedimientos para corregir estéticamente la nariz, son, probablemente los más antiguos, populares y frecuentes en cirugía estética. Es común que la nariz presente una giba en el dorso, que la hace poco agradable e inarmónica con el resto de la cara.
La operación consiste en devolver a la nariz las proporciones que la hagan armónica con la cara como disminuir la giba, levantar y proyectar la punta, disminuir el tamaño de las fosas nasales. Incluso cuando la nariz es muy pequeña, puede también aumentarse su tamaño.
En el primer caso todas las cicatrices quedan invisibles, ya que se hacen por dentro de la nariz y en el segundo caso a veces es necesario tomar un injerto de costilla que deja una pequeña cicatriz en el tórax.
A pesar de que esta intervención se realiza con mayor frecuencia y tiene mínimos riesgos, es la que más produce resultados insatisfactorios para el paciente. Por ello es de gran importancia elegir un cirujano plástico calificado y hablar claramente acerca de las expectativas del paciente, con esto se pueden evitar muchos resultados no deseados.
Corrección del abdomen
 Es posible que el abdomen de una mujer quede flácido después de uno o varios embarazos, dando como resultado una deformidad antiestética. La figura de la mujer se ve modificada, ahora le resulta un tanto difícil utilizar su ropa anterior, ropa ajustada, más aún, ponerse un bikini.
Un cirujano plástico calificado puede corregir esta alteración y dependiendo del daño, obtener excelentes resultados. En ocasiones la paciente puede recuperar su figura al grado de volver a usar un bikini.
La operación se efectúa realizando una incisión en la porción más baja del abdomen, a través de la cual se despega toda la piel. Se reconstruye la musculatura abdominal y se retira la piel sobrante, la cicatriz, aunque grande, puede ocultarse debajo de una prenda íntima de pequeño tamaño.
Implantes de glúteos y pierna
 No siempre la naturaleza proporciona a cada quien lo que el quiere, cuando esto sucede siempre queda el recurso de acudir a un cirujano plástico calificado para resolver el problema.
Las regiones glúteas y las piernas, no tienen con frecuencia el volumen que se requiere para una buena figura. En estos casos ya es posible aplicar prótesis de silicón que resuelven el problema. Tanto en nalgas como en piernas es posible aplicar implantes que den mayor volumen, mejorando así la apariencia. Se colocan por debajo de músculos y aponeurosis de la región, las incisiones para estos procedimientos son fácilles de ocultar, por lo que las cicatrices son muy aceptables y generalmente imperceptibles.
Corrección estética de las orejas
 Con cierta frecuencia existe una deformidad congénita que consiste en tener las orejas muy despegadas del cráneo, lo que les da un aspecto antiestético. A esta deformidad se le llama "orejas en asa", por la similitud que tienen con las orejas de una taza. En los niños puede provocar timidez y vergüenza, ya al inciar su vida escolar, sus compañeros pueden burlarse de ellos.
La cirugía plástica tiene excelentes técnicas para corregir este defecto. El objetivo de la operación es crear los pliegues de una oreja normal. Las incisiones se hacen por detrás del pabellón auricular y el resultado estético es excelente en un gran porcentaje de los casos y los riesgos son mínimos cuando la intervención es llevada a cabo por cirujanos plásticos calificados.
Cirugía mamaria
 Las mamas femeninas, mal llamadas senos, son curvas estéticas que diferencian el aspecto femenino del masculino. Por ello es importante para la mujer que sean hermosas, de tamaño adecuado proporcional a su talla, y de forma y consistencia agradable. Esta hermosa curva femenina puede verse afectada básicamente por tres problemas: 1. Defecto, mamas muy pequeñas. 2. Exceso, mamas muy grandes, o 3. Cuando se encuentran muy caídas. Los tres problemas pueden ser corregidos por cirujanos plásticos calificados.
Aumento
Cuando son muy pequeñas, con incisiones muy pequeñas y fáciles de ocultar, se insertan prótesis del tamaño y forma del agrado de la paciente con resultados excelentes e inmediatos en la mayoría de los casos.
En algunos casos es necesario decidirse por colocar prótesis rellenas de agua en lugar de silicón, un cirujano plástico calificado sabe perfectamente en que casos debe hacerse esto y conoce y debe explicar perfectamente a su paciente las indicaciones y contraindicaciones, riesgos y posibles complicaciones.
La prensa ha mal informado al público acerca de una serie de riesgos como cáncer y otras enfermedades, relacionadas con este tipo de cirugías. Hasta el momento, no ha sido posible comprobar la veracidad de estas notas.
Reducción
Cuando las mamas son muy grandes es posible reducirlas. Esta deformidad no sólo es antiestética, sino que provoca otro tipo de problemas como dolor y mala posición en la espalda, problemas dermatológicos, marcha inadecuada, marcas y heridas en los hombros por el apoyo de brassiere.
Hay varias de técnicas para efectuar el procedimiento, algunas de ellas con cicatrices casi imperceptibles que pueden aplicarse en reducciones pequeñas. Para reducciones mayores, la cicatriz es en forma de ancla, se realiza alrededor de la areola con una rama vertical y una tercera en el surco de la mama. A través de estas incisiones se retira todo el tejido sobrante que puede ser principalmente grasa y tejido mamario.
Un cirujano plástico calificado está perfectamente capacitado para elegir, de acuerdo con su paciente la técnica adecuada para cada caso.
Levantamiento
Esta técnica esta indicada para volver a colocar en su lugar una mama caída. En términos médicos se llama mastopexia. Las incisiones y cicatrices son similares a las de la técnica para reducción, la diferencia básica entre ambas es que en el caso de la mastopexia no se retira tejido.
Para mejorar el envejecimiento
 El envejecimiento de la cara, los párpados y el cuello puede ser disimulado por medio de una intervención llamada ritidectomía o ritidoplastía, que significa quitar las arrugas. Para esta operación se efectúan incisiones en la piel cabelluda, por delante y detrás de las orejas. Se despega la piel, se corrigen los músculos faciales, se tensa la piel y se retira el exceso. Las cicatrices quedan ocultas por el pelo y detrás de las orejas en su gran mayoría, la parte de cicatriz que queda por delante de las orejas generalmente desaparece con el tiempo.
La corrección de los párpados se conoce en el lenguaje médico como blefaroplastia. Consiste en retirar la grasa sobrante y estirar la piel, las cicatrices de esta intervención son invisibles al poco tiempo de efectuadas. Estas intervenciones, deben ser realizadas por cirujanos plásticos calificados.
Las quemaduras
Las quemaduras son lesiones tisulares térmicas condicionadas por agentes físicos y biológicos. La extensión y profundidad del daño dependerá del tipo de agente que la ocasionó, así como de la duración del contacto con él, produciendo desde eritema hasta coagulación protéica y carbonización de los tejidos, de tal manera que los efectos generales de estas lesiones plantean un mayor peligro para la vida, que los efectos locales.
Para calcular la extensión de las quemaduras se necesita emplear un esquema que la cuantifique, como la tabla de Tennison y Pulaski, conocida comúnmente como al "Regla de los 9" en los adultos, y la tabla de Lund y Browder en los niños, que tienen mayor especialidad en la cuantificación, al variar el porcentaje en los segmentos corporales que van cambiando con la edad, es decir: la cabeza y las extremidades pélvicas.
Las características clínicas de las lesiones pueden orientar con respecto a la profundidad del daño tisular en:
Quemaduras de primer grado
Son eritematosas, secas y muy dolorosas. La lesión es muy superficial y se regenera en lapso de una semana sin dejar cicatriz. El ejemplo más común son las quemaduras solares.
Segundo Grado Superficial
Cuando presentan flictenas (ampollas), son húmedas, muy dolorosas y al romperse las flictenas muestran un lecho rosado o rojo brillante. La lesión abarca la capa superficial de la dermis (papilar) y se regenera en un lapso de 8 a 14 días sin dejar cicatriz. Los líquidos calientes de baja densidad condicionan este tipo de lesión.
Segundo Grado Profundo
Cuando se aprecian húmedas, dolorosas, con lechos rosados o rojos opacos o grisáceos. La lesión abarca la capa profunda de la dermis (reticular) y se generan a partir de los nexos cutáneos (folículos pilosos y glándulas sudoríparas y sebáceas), con facilidad se infectan y por este hecho se profundizan. Pueden regenerarse en un lapso de 21 días si se optimizan las condiciones locales, pero dejan cicatrices nipertróficas. Los líquidos de alta densidad pueden condicionar este tipo de lesiones.
Quemaduras de Tercer Grado
Son secas, deprimidas e insensibles se puede visualizar el trayecto de los vasos superficiales trombosados a través de la escara. La lesión ocupa el espesor total de la piel y no se pueden regenerar por no existir elementos cutáneos para ello. Es necesario cubrirlas por medio de injertos de piel. Las quemaduras por electricidad, fuego y químicos pueden provocar este tipo de lesión.
QUEMADURAS POR LIQUIDOS DE BAJA DENSIDAD producidas por agua hirviendo o leche, son las más frecuentes y se presentan en los extremos de la vida (niños y ancianos).
QUEMADURAS DE ALTA DENSIDAD, por atole, frijoles, aceite o líquidos densos.
QUEMADURAS POR FUEGO: EL FLAMAZO se debe a una ráfaga de fuego. Son frecuentes y se presentan en el hogar por los calentadores de agua. EL FUEGO DIRECTO, por la combustión de la ropa. Produce quemaduras profundas porque se mantiene el calor más tiempo, por la presencia de ropa quemada y caliente.
QUEMADURAS POR QUÍMICOS, ya sea por ÁCIDOS o ALCALIS, que son substancias con pH ácido o básico. No son frecuentes y suelen presentarse en adultos en su trabajo, o bien en niños en el hogar, por descuido en el manejo de dichas substancias y su almacenamiento. Son quemaduras profundas, hasta de tercer grado (espesor total), porque se mantiene el calor más tiempo, dependiendo de la concentración del químico. Se debe suprimir la permanencia del químico en la zona afectada, ya que una vez en contacto con los tejidos, estas substancias siguen quemando hasta que se diluyen. Esto se logra mediante lavado intensivo con abundante agua fría en las zonas de contacto con el fin de diluirlo lo más posible.
QUEMADURAS POR ELECTRICIDAD:
EL CHISPAZO ELÉCTRICO se produce por una ráfaga de fuego proveniente de una fuente eléctrica. El ARCO VOLTAICO, por el cierre del circuito eléctrico con el cuerpo y la CONDUCCION ELÉCTRICA, por el cierre del círculo eléctrico con el cuerpo. Las lesiones que se generan en el chispazo son superficiales, en el arco son superficiales y profundas con aspecto de suelo lunar por el salto continuo de la corriente eléctrica por la piel, que vence su resistencia en cada salto y profundas con aspecto carbonizado, por la entrada de la corriente eléctrica por la piel. En la conducción, produce necrosis grasa, muscular e inclusive ósea, siendo necesario en muchos casos amputar el segmento o segmentos afectados.
QUEMADURAS POR COMBUSTIÓN DE HIDROCARBUROS: Condicionadas por la combustión de gasolina, thiner, alcohol, etcétera, directamente en la piel. Producen quemaduras profundas porque se mantiene el calor más tiempo, debido a la presencia de hidrocarburo que se quema en la piel, además de la combustión de la ropa.
QUEMADURAS POR DEFLAGRACIÓN. Las produce la combustión o explosión de pólvora o dinamita. Dan como resultado quemaduras profundas por el efecto calorífico del material comburente del mismo quemándose en la piel, además de la combustión de la ropa.
Además de sus complicaciones, las quemaduras pueden poner en peligro la vida, es por ello que los individuos con este tipo de lesiones se deben enviar inmediatamente a un hospital que atienda esta patología, ya que es necesario que se traten en forma adecuada desde la etapa temprana de la lesión.
Cirugía de las manos
El enfoque de la cirugía de la mano y de las habilidades requeridas son muy variables, con márgenes que van desde las anastatomosis microvasculares al diseño de un injerto óseo de una configuración específica.
En todo procedimiento de cirugía de la mano, existe un punto denominador, especial cuidado en los detalles, en unión a una técnica precisa y gentil, que son necesarios para tener éxito.
Los modernos avances en magnificación, nos permiten reparar estructuras finas con mejores perspectivas de reconstrucción anatómica y funcional. Las lesiones y los padecimientos que afectan a la mano son múltiples y se asientan sobre las diferentes estructuras que la conforman.
Así las lesiones de etiología traumática afectan múltiples estructuras, como lo son el esqueleto de la mano en sus diferentes segmentos. Puede lesionarse cualquiera de las falanges, los metacarpianos, los huesos del carpo o los huesos del antebrazo. De la misma manera, los traumatismos afectan con frecuencia las articulaciones de los diferentes niveles.
Se lesionan así mismo tendones, tanto flexores como extensores. Los nervios periféricos también son afectados con frecuencia por lesiones traumáticas.
La reconstrucción de las diferentes estructuras señaladas implica el empleo de técnicas particulares a cada una de ellas y que estará en relación a la fisiología individual. De esta manera las técnicas actuales de osteosíntesis se orientan a la reducción semirígida, con materiales biocompatibles como el titanio, tanto en miniplacas como en tornillos. Sin embargo continúan vigentes las síntesis con clavillos de Kirschner sobre todo en falanges. Se han popularizado los sistemas de tracción dinámica en aquellos casos de fracturas multifragmentadas intra o paraarticulares.
La reconstrucción tendinosa ha evolucionado el conservar o permitir la circulación sinovial a través de las vinculas tendinosas y a la circulación sanguínea a través del paratendón, mediante suturas peritendinosas que dan además mejor resistencia tensil.
La reconstrucción nerviosa mediante reconstrucción fascicular ha favorecido mejor reinervación que a su vez ha permitido mejor función sensitiva y motora.
Las transferencias tisulares microquirúrgicas han permitido la reconstrucción de los diferentes segmentos de la extremidad torácica. Como ejemplo de estas transferencias podemos citar las transferencias digitales de pie a la mano, las transferencias osteofaciocutáneas del antebrazo contrario, las transferencias musculares para restituir la función miotendinosa de los flexores y la transferencia ósea de peroné vascularizado que ha permitido la reconstrucción ósea de radio y cúbito.
El tratamiento temprano de la artritis reumatoide ha disminuido la discapacidad y permitido la conservación de la función de las manos reumáticas mediante lo que se ha llamado Cirugía Profiláctica.
La mano paralítica ha encontrado mejor horizonte mediante nuevos esquemas de reconstrucción para incrementar la función tanto en problemas de orden periférico como central.
Traumas maxilofaciales
Es la sub-especialidad de la cirugía plástica que estudia y corrige las deformaciones que se presentan en cráneo y cara, debidas a malformaciones congénitas, traumatismo y sus consecuencias. Se encarga del tratamiento de las fracturas agudas de la cara y de las deformidades resultantes de fracturas antiguas. La reconstrucción facial puede involucrar toda la cara (enfermedad de Crouzon), o áreas específicas como los pómulos (hipoplasia malar), la región centrofacial (S. Blinder), la región dento-alveolar (hipoplasia maxilar), deformidades del cráneo, etcétera.
Parte importante de esta sub-especialidad es el tratamiento de las alteraciones óseas que afectan la oclusión dental, impidiendo que ambas arcadas dentarias, superior e inferior, coincidan, alterando la masticación y el aspecto estético del paciente (prognatismo, micrognatia, retrognatia, microgenia, protrución, y biprotución maxilar, etc....). Así mismo se encarga del tratamiento de las deformidades faciales debidas a fisuras de los tejidos que pueden afectar la piel, músculos y hueso. Estas fisuras, hendiduras o brechas pueden presentarse con diferentes grados de profundidad y amplitud.
El ejemplo más conocido es el labio hendido o leporino que puede afectar también paladar y nariz. Las fisuras pueden presentarse también en los párpados, las órbitas, la nariz, las mejillas, las comisuras de la boca, etcétera.
Por su complejidad, la cirugía cráneo facial requiere de la participación de especialistas en diferentes ramas, coordinados por un cirujano plástico experimentado que establezca un programa de tratamiento para la reconstrucción funcional y estética del paciente.
Los defectos congénitos
Las malformaciones congénitas ocupan un lugar preponderante dentro de la patología humana, tanto por su relativa frecuencia como por las repercusiones estéticas, funcionales, psicológicas y sociales que ocasionan. Se consideran malformaciones congénitas los defectos estructurales presentes en el momento del nacimiento.
Es difícil estimar con exactitud la frecuencia global de las malformaciones congénitas, ya que ha variado en las diversas series de los distintos investigadores. Esta variación puede relacionarse, en parte, con las diferencias étnicas de los grupos humanos, así como con las características geográficas propias de diferentes países.
Las malformaciones congénitas pueden considerarse; mayores o menores, externas o internas, simples o múltiples, macroscópicas o microscópicas, hereditarias o no hereditarias.
Se considera malformación a la existencia de una alteración intrínseca del tejido afectado.
Se denomina malformación aislada al defecto estructural único presente en el nacimiento, por ejemplo: craneosinostosis, labio hendido, paladar hendido, microtia, polidactilia, sindactilia, etc. Sin embargo, no es muy frecuente encontrar defectos aislados, pero es común la asociación de dos o más alteraciones estructurales, vecinas o distantes. Esto se debe a que la morfogénesis está programada secuencialmente en el tiempo, por lo que, en la mayoría de los casos, la alteración primaria desencadena una serie de fenómenos en cascada, que alternan la formación de otras áreas o campos de desarrollo (a aquella porción de un embrión que reacciona en forma coordinada, como una unidad, ante los fenómenos del crecimiento y la diferenciación, formándose así los denominados complejos o secuencias malformativas). Por lo tanto, un síndrome malformativo se puede definir como dos o más malformaciones vecinas provenientes del mismo origen embriológico o secuenciales en un mismo proceso patogénico.
Se considera deformación a la alteración en la forma o la posición de un órgano o región anatómica causada por fuerzas mecánicas externas, siendo el tejido afectado intrínsecamente normal. Esto sucede en las malposiciones de los miembros o en las asimetrías craneofaciales secundarias a la presión ejercida por masas ocupantes intrauterinas (miomas), por embarazo gemelar o por cualquier tipo de constricción pélvica. El mismo efecto es producido por la limitación de espacio secundaria a oligohidramnios y la falta de movimiento fetal consecutivo.
Las deformaciones fetales pueden ser únicas, si la presión ejercida es localizada, o bien formar una secuencia o complejo deformativo, como sucede en la hipotonía congénita y en la artrogriposis, en las que la falta de movilidad fetales, corporales y de las extremidades.
La mayoría de las malformaciones congénitas representan interacciones sutiles entre la herencia y el medio ambiente que ocurren durante el desarrollo embrionario, y por ello representan un reto para el médico, tanto en su aspecto clínico como en los de investigación y prevención.
Si bien las causas de las malformaciones congénitas son muy diversas y variables, pueden reunirse en tres grandes grupos.
1. Genéticas
2. Ambientales
3. De causa aún desconocida
Las medidas con que se cuenta en la actualidad se dirigen a que la futura madre se encuentre en las mejores condiciones de salud posibles en el momento de la concepción y durante todo el embarazo. Además de evitar el contacto con microorganismos que pueden provocar infecciones transplacentarias, la exposición a radiaciones y el uso inadecuado de fármacos o cualquier otro agente potencialmente teratógeno o mutágeno, sobre todo durante el primer trimestre de la gestación.
Existen amplias posibilidades terapéuticas para las enfermedades hereditarias, que incluyen manejo farmacológico o dietético, manipulación metabólica, modificación ambiental, administración de productos génicos deficientes, cirugía y rehabilitación y, en lo futuro, se podrá contar también con terapia génica y con cirugía intrauterina.
Síndromes craneofaciales
Las personas que se lesionan durante un accidente automovilístico presentan daño severo en varias estructuras de su organismo. La cara y el cráneo se afectan hasta en el 78% de los casos. Los impactos de alta energía, como los que se producen durante los accidentes automovilísticos pueden destruir en forma importante los huesos, tejidos blandos y órganos de cara y cráneo, alterando la función y deformando la cara.
Los pacientes con fracturas craneofaciales se deben operar tan pronto como sus condiciones generales lo permitan; entre más pronta la cirugía, mejores serán los resultados. El coma y el edema no contraindican la operación y solo se omitirá en aquellos pacientes en los que sus condiciones generales sean muy malas o exista daño neurológico severo y no recuperable. El retraso en la atención inicial de estos pacientes ocasiona reabsorción e infección de los fragmentos óseos fracturados, infección de senos paranasales y nariz, contractura y acortamiento de los tejidos blandos, factores que limitan la reconstrucción y que repercuten en el resultado funcional y estético.
El tratamiento basado en los principios de la cirugía craneofacial y en la fijación y reducción de las fracturas con miniplacas y tornillos de titanio permiten, en la mayoría de los pacientes, restablecer al aspecto y preservar o recuperar la función.
El tratamiento de las fracturas craneofaciales lo deben efectuar cirujanos con amplia experiencia en cirugía craneofacial y biomecánica de la fijación rígida con miniplacas. El acceso a las fracturas se realiza a través de incisiones bien planeadas para que queden ocultas y no ocasionen daño a nervios u órganos importantes de la cara. Continúa con un amplio despegamiento de la zona afectada que permite visualizar el daño a las estructuras óseas; resecar todos los fragmentos óseos destruidos o inútiles y cambiarlos por injertos de hueso obtenidos del mismo cráneo o de una costilla, con la finalidad de reconstruir la anatomía. Se reduce en forma anatómica y precisa los fragmentos fracturados y la fijación se realiza con placas de titanio de mínimas dimensiones que no distorsionen el aspecto de la cara. Por último, se reparan todos los tejidos blandos y órganos dañados. Con frecuencia se requiere la participación del neurocirujano y del oftalmólogo durante el procedimiento. La mayoría de los pacientes atendidos en forma oportuna y adecuada podrán regresar a su vida activa, social y productiva sin secuelas funcionales o estéticas, antes de cuatro meses posteriores a la cirugía.
Las lesiones de los tejidos blandos son el factor más importante que limita la calidad del resultado y, aún cuando la reconstrucción ósea haya sido un éxito, para el paciente puede evolucionar con severa deformidad facial por la presencia de cicatrices y acortamiento de sus tejidos blandos. Estos pacientes requieren de varias cirugías para poder mejorar su aspecto.
Los procedimientos que se utilizan en la reconstrucción de pacientes con fracturas craneofaciales en fase inmediata, también se pueden usados en la corrección de las secuelas dejadas por un retraso en la atención inicial o por mal manejo.
Reimplantes con microcirugía
La microcirugía, ó para decir de un modo correcto, la reconstrucción utilizando técnicas microquirúrgicas, constituye un apartado importante dentro de la Cirugía Plástica. Denominamos técnicas microquirúrgicas a los procedimientos que requieren de magnificación de la imagen del campo quirúrgico. Esto generalmente se realiza mediante un microscopio especial para cirugía, y en algunas ocasiones mediante lupas, igualmente especiales para este propósito. El hecho de que alguna cirugía requiera de magnificación, significa que tenemos que reparar o reconstruir estructuras anatómicas tan pequeñas que en ocasiones son menores de 1 milímetro, y para ello requerimos de instrumentos de gran precisión y materiales de suturas que apenas se distinguen a simple vista.
En medicina, la microcirugía tiene varios campos de aplicación, y es común a varias especialidades médicas. En Cirugía Plástica por ejemplo, se utiliza para realizar un implante de algún segmento corporal amputado, pudiendo ser un dedo, mano, oreja, etc., requiriendo para ello algunas condiciones como la correcta conservación y traslado del paciente y el segmento amputado a algún centro de microcirugía, la evaluación del daño sufrido a ambos extremos de la amputación, la edad del paciente y la presencia de enfermedades que previamente padezca, y algunos otros de cada caso en particular.
Otra área de aplicación de técnicas microquirúrgicas las encontramos en lo que denominamos transferencia de los tejidos. Aquí hay varias modalidades; por ejemplo, una persona nace sin dedo pulgar, o sufre la amputación del mismo por un traumatismo, y no hubo posibilidad de efectuar reimplante. En casos como estos, puede plantearse la reconstrucción de esa estructura tan importante mediante el trasplante de un dedo del pie a la mano.
En la actualidad, reconstrucciones como éstas son comunes en muchos sitios de nuestro país, con resultados sorprendentes. En otras ocasiones, una persona nace sin oreja, o sufre la pérdida traumática de la misma, y actualmente, además de métodos no quirúrgicos, es posible reconstruir la ausencia de esa estructura con microcirugía, de una manera igualmente eficaz.
Es sumamente amplio el campo de aplicación de la microcirugía en la Cirugía Plástica. Actualmente pueden reconstruirse una serie de estructuras y órganos que apenas hace algunos años se realizaban mediante largos y penosos tratamientos a través de técnicas de alcance limitado, o simplemente, no se realizaban. Observar una mama con su complejo areola-pezón, reconstruida y muy similar otra, después que el cáncer de la misma, habría indicado su extirpación, es observar a una mujer que renace después de un trauma tan demoledor como significa la pérdida de dicho órgano. Aspectos como ese ejemplo se recrean día con día en nuestra especialidad, y brindan o nos permiten brindar a los pacientes, opciones de actualidad, de calidad y aún con un gran desarrollo futuro.
Secuelas del tratamiento oncológico
Los procedimientos reconstructivos en los casos de padecimientos oncológicos están orientados a incrementar tanto la función como la estética, en un esfuerzo conjunto entre el equipo de la salud representado por los oncólogos tanto cirujanos como radioterapeutas, como por los cirujanos plásticos y los especialistas en rehabilitación, por brindar una mejor calidad de vida al paciente que ha sufrido cáncer, siempre que el índice de recurrencias lo permite.
Indudablemente que los padecimientos tumorales malignos pueden afectar cualquier área de la economía, sin embargo existen capítulos particularmente específicos donde tales esfuerzos conjuntos se dan con mayor importancia, como son las áreas de cabeza, cuello y mamaria.
El tratamiento, y hasta cierto grado, el espectro de cáncer de cabeza y cuello han cambiado durante los últimos 75 años particularmente desde la descripción de Crile sobre la disección radical de cuello. El péndulo ha oscilado entre la dependencia en la radioterapia, como primera modalidad de tratamiento, al uso exclusivo de la intervención quirúrgica. La combinación de estos dos tipos de tratamiento, radioterapia preoperatoria y cirugía, fue escrita inicialmente hace 35 años con la creencia de que los dos tratamientos combinados lograrían un mejor índice de curación que cualquiera de ellos solo.
En la actualidad, la mayoría de los médicos involucrados en este campo están convencidos de que no puede demostrarse tal mejoría en la supervivencia, y que el riesgo de complicaciones quirúrgicas no es compensado por los beneficios. La declinación del entusiasmo por la radioterapia preoperatoria se acompañó de un aumento en el interés del uso de los quimioterápicos con fármacos múltiples y modificaciones de los procedimientos quirúrgicos, para disminuir el impacto funcional y estético del paciente, cuando es posible.
Otra tendencia en el tratamiento de las neplasias de cabeza y cuello, es la importancia cada vez mayor sobre la reconstrucción inmediata del defecto causado por la ablación oncológica. Se logra una mejor rehabilitación por medio de la restauración de las funciones de deglución-lenguaje.
Los últimos 20 años, han sido particularmente importantes en el crecimiento y desarrollo del campo de la cirugía reconstructiva y estética de la mama. Durante estos años, el enfoque en el manejo de cáncer mamario ha cambiado de resección radical primaria a consideraciones estéticas y de la fisiología mamaria con cirugía reconstructiva del busto.
Los cirujanos plásticos y reconstructivos del busto, han respondido a los requerimientos de las pacientes con un rango más amplio de las técnicas para incremento del volumen mamario, reducción, tensado y reconstrucción. Recientes consideraciones han minimizado las cicatrices; se han mejorado las técnicas de reconstrucción con tejidos autólogos como los colgajos, músculo cutáneo y el manejo de los problemas subsecuentes a radioterapia.
Otras técnicas de reconstrucción mamaria han sido también de gran utilidad para dar una mejor estética a la paciente mastectomizada, como han sido los expansores tisulares en sus muy variados diseños.
Por supuesto habrá que insistir la detección temprana del cáncer dará siempre una mejor sobrevida, un oportuno tratamiento.
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